sábado, 6 de agosto de 2011

PUERTAS GIRATORIAS (fragmentos)




Aquí podéis leer varios fragmentos de mi nueva obra, la comedia "PUERTAS GIRATORIAS" ('Una comedia de vuelta y media')

Humor absurdo entreverado de feroz crítica a la banca y los especuladores, en un escenario repleto de traiciones por donde entran y salen constantemente los personajes y el dinero...

"PASTRANA.― (se gira, forcejea con el cierre y lo levanta con esfuerzo, apareciendo la MONJA): ¡Pase, pase!
MONJA.― Alabado sea el Cielo, ya pensaba que no había nadie.
PASTRANA.― (cerrando rápidamente): Sí, nosotros también, ya ve, nunca se puede estar seguro de nada.
MONJA.― Sí, de nada, ni decir "de este agua no beberé" ni "este cura no es mi padre..."
PASTRANA.― (tras un silencio, tenso): ¿Y qué es lo que quería?
MONJA.― Pues verá, quería… ¿Pero están ustedes cerrados…?
PASTRANA.― ¡No, no! ¡Bueno, sí! ¿Qué quiere ahora?
MONJA.― (sacando dinero): Nada, quería cambiar, si pudiera ser, estos seis billetes de quinientos euros, en billetes pequeños.
PASTRANA.― Así que seis billetes de quinientos euros… (A MERCEDES): Pues sí que tienen dinero estas monjitas…
MONJA.― ¿”Monjita…”? Y, exactamente, ¿qué le hace pensar que sea una monja…?
PASTRANA.― ¿Que qué…? Pues, ese hábito… (deja la frase a medio acabar)
MONJA.― ¿Esto? (por su hábito) No, no, esto es mi uniforme de trabajo.
PASTRANA.― Pues por eso digo.
MONJA.― No, no lo comprende… Verá usted: yo, soy “stripper”, bailarina de “strip-tease”, y, éste, es mi uniforme de trabajo.
PASTRANA.― (tras mirarse él y MERCEDES en silencio): Ah… (Recuperándose): Bueno, quería usted cambiar seis billetes de quinientos euros en billetes pequeños… (se los coge. Saca su propia cartera del bolsillo del pantalón, se guarda los billetes y le da a la MONJA otros seis billetes en su lugar): ¡Aquí tiene!, seis billetes de cinco euros, ¡no los tengo más pequeños! ¡Ale, servida, adiós, a la paz de Dios, buenos días! (mientras la empuja hacia la salida)
MONJA.― (mientras): ¡Pero oiga…! ¡Jesús, María y José…!
PASTRANA.― (abriendo y sacándola fuera): ¡Adiós, adiós, sor, venga, nos vemos siempre…!
             (PASTRANA termina de echarla y baja el cierre.)
MERCEDES.― (para sí): Por algo dicen que el hábito no hace a la monja…"
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"PASTRANA.― (cogiéndola del brazo y alejándola del DIRECTOR y BONILLA, que hablan mientras entre sí mirando unos papeles en la mesa): Mercedes, soy yo, Pastrana.
MERCEDES.― Ya lo sé.
PASTRANA.― Se estará preguntando qué hago vestido de moro.
MERCEDES.― ¿De moro? Ese turbante es de indio.
PASTRANA.― ¿De indio?
MERCEDES.― De indio, de indio hindú, de indio hindú de la India.
PASTRANA.― (agarrándose el turbante): ¿De "indiú"? ¿Está usted segura?
MERCEDES.― Y tanto que sí, de indio.
PASTRANA.― Pues a mí me han dicho…
MERCEDES.― (interrumpiendo): De indio.
PASTRANA.― Pues a mí me han dicho… Bueno, se preguntará usted qué hago vestido así de indio, o de lo que sea…
MERCEDES.― Pues no, no me lo pregunto.
PASTRANA.― ¿Ah, no?
MERCEDES.― Pues no.
PASTRANA.― Se va usted un momento, vuelve, y me encuentra de pronto con un bigote y con una barba, y con un turbante de moro "indiú", ¿y no se pregunta qué hago así?
MERCEDES.― ¡Pues no! A mí…, tanto me da. Yo estoy aquí para limpiar, me pagan para eso esos señores de ahí (señalando con el rollo de papel), lo demás…
PASTRANA.― Comprendo…
MERCEDES.― (mirando hacia el DIRECTOR y BONILLA): Venga un momento… (y se lo lleva hasta la embocadura)
PASTRANA.― (intrigado): ¿Sí…?
MERCEDES.― (señalándolos de nuevo con la mano donde tiene el rollo): Ahí tiene…
PASTRANA.― (cogiéndoselo): Gra…, gracias.
MERCEDES.― ¿Qué hace? Que digo que ahí tiene a esos dos.
PASTRANA.― ¡Ah! Ya, ya…
MERCEDES.― Mírelos… Mire qué par…
PASTRANA.― Sí…
MERCEDES.― ¿Está usted pensando lo mismo que yo, verdad…?
PASTRANA.― Sí… Eh…, ¿qué está usted pensando…?
MERCEDES.― Pienso que ahí los tiene usted mirando y repasando esos papeles, oteando igualito que dos buitres, tramando nada bueno…                                                   
PASTRANA.― (con lástima): Sí, se les ve liados…
MERCEDES.― ¿”Liados”? ¡Liantes, eso es lo que son! Y ladrones, estos banqueros, siempre sisando al pobre que tiene cuatro duros ahorrados, anda que si eso es un trabajo honrado… ¡Lo que le digo, una panda de ladrones…!
PASTRANA.― Señora, sin faltar…
MERCEDES.― (quitándole el rollo): ¡A éstos les falto yo cuando haga falta faltarles! ¡Faltaría más…! Si es que cuánto ladrón…
PASTRANA.― Y cuánto aficionao a su lado…
MERCEDES.― ¿Decía usted…?
PASTRANA.― Mercedes, ¿conoce usted la historia de Robin Hood?
MERCEDES.― ¿Robin Hood…? ¿El de la flecha y la manzana en la cabeza?
PASTRANA.― ¿La  manzana…? No, el de la manzana en la cabeza era Newton. Yo le hablo de Robin Hood.
MERCEDES.― ¿El de “roba a los ricos…”?
PASTRANA.― Y a los pobres…
MERCEDES.― ¿”Y a los pobres”?
PASTRANA.― Y a los pobres, roba a los ricos y a los pobres, ¡y todo legal, siempre legal! O casi...
MERCEDES.― Cómo ha cambiado el cuento, ¿no…?
PASTRANA.― Sí, corren tiempos duros… Pues lo que le decía, esos señores son unos robinhoodes de hoy en día, y lo que ganan, ellos se lo dan a sí mismos. ¿A quién mejor?
MERCEDES.― Visto así… Y dígame: ¿usted es otro ladrón?"

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BONILLA.― ¡De eso quería hablarle! Verá, es sobre ese López…
DIRECTOR.― ¿Sobre López…?
BONILLA.― Sí. Verá usted. No es que vaya a discutir lo que usted decida, ¡usted es el director, y esta operación es idea suya!, pero…, López…, me da que es más listo de lo que parece…, ¡creo que confía usted demasiado en él…!
DIRECTOR. ―  (con un intrigante tono cáustico): ¿Usted cree…?
BONILLA. ― Veremos si no se carga toda la operación y nos echa todo el trabajo por la borda… ¡Y a ver si al final no lo descubre todo y va a quererse llevar lo mismo que nosotros, cuando encima ha sido el último en meterse en este asunto!
DIRECTOR. ― En cambio de usted sí me puedo fiar, ¿eh…?
BONILLA.― ¿A…, a qué se refiere?
DIRECTOR.― Bonilla..., sé que ha revisado usted por su cuenta cada documento que he preparado, cada movimiento que he hecho, como si desconfiara todo el rato, como si pensara que se la voy a jugar como tal vez piensa jugármela usted a mí…
 (...)
BONILLA. ― ¿Pero cómo puede pensar…?
DIRECTOR.― Hace mucho tiempo que le conozco, Bonilla…
BONILLA.― ¿Y…?
DIRECTOR.― Eso, que le conozco… (Volviéndose al despacho): Ultímelo todo, y esté preparado para cuando llegue el momento. (Enigmático): Yo por mi parte sé muy bien lo que tengo que hacer… (mutis, cierra)
BONILLA.― (para sí, mirando a la puerta): Sí, Judas, tú sabrás lo que tienes que hacer, pero yo…, ¡también!



(C) Diego Fdez. Sández

4 comentarios:

  1. Bien, bien, veo el movimiento,...

    Mercedes

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  2. Me alegra que veas el movimiento de las puertas giratorias...

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  3. MERCEDES.― Cómo ha cambiado el cuento, ¿no…? :-)

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